Microenema

Gafas de sol

Zuri Art

¡¡Dios!! Esa luz me está matando. Apaguen el sol por favor, al menos durante unos minutos. Mi boca seca no augura un buen resto del día. Saco del bolsillo mis viejas gafas de sol, que me han acompañado en tantos amaneceres. Esto ya es otra cosa. Me toco el pelo, como si el peinado que con tanta labor me ha hecho tu almohada se me fuera a ir así, tan fácilmente. Reconduzco mis pasos y me encamino a la parada del bus. Allí saco mis auriculares y los introduzco, no sin dificultad, en el conector de mi teléfono móvil. Bajo la atenta supervisión de esa señora que todo lo juzga desde sus rezos mañaneros, en ese idioma de vieja de iglesia, entre el susurro y el siseo. Treinta minutos después ya estoy en mi portal. El olor que sale de debajo de mi chaqueta es indescriptible, me hace recordar que mi cuerpo no comparte mi ritmo caótico. Cada poro de mi piel lanza, en contrapartida a mis actos, una nube mezcla de reprobación y grito de auxilio. Escaleras arriba se encuentra mi cama, es entonces cuando me despido del mundo. Hasta mañana.

Escrito por Zuri el 28 junio, 2013 | 0


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