Microenema, Sin categoría

Sin espacio

ZuriArt

Sin espacio casi para maniobrar, me vi acorralado por ti. Comenzó como un leve flirteo del que ambos sabíamos el final y las consecuencias. Las pequeñas bromas, los golpes tontos, los arrebatos, mosqueos y las risas incontroladas eran lo mejor de verte. Quizás debí de darme cuenta antes y ponerle freno, así mi radio de acción se hubiera ampliado algo más del mínimo horizonte que yo mismo dibujaba a apenas unos centímetros de tu boca. Me envolvías con el más suave de los velos mientras me acercabas en aquella noche estrellada, en la que cara al mar, por fin, nos dejamos de tonterías. Nunca fui un seductor, aunque en ese momento sabía que no querías estar con nadie más y poco a poco me crecía. La luz llegó demasiado pronto y nos escabullimos hacia el centro. El desayuno inolvidable, la vuelta a la normalidad decepcionante.

Escrito por Zuri el 22 julio, 2013 | 0


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