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Ayer

Zuri Art

Ayer te vi. Lo supe porque, en cuanto mi cerebro procesó tu imagen, un escalofrío recorrió mi cuerpo. Sin haberte si quiera reconocido conscientemente. Tuve que girar la cabeza dos veces, como si tuviera un muelle invisible en el cuello pero, por esa reacción, supe que eras tú. Mi cuerpo reaccionó como se suponía, se me abrieron las pupilas, una capa fina de sudor empañó mis manos y se me secó la boca. Continué mi paso, intentando no tropezar con nadie, mientras te miraba como reías sentada en aquella terraza con tus amigas.  El pelo corto te sentaba genial y esas gafas de sol grandes te daban un aspecto retro con el que siempre te había imaginado. Estabas guapísima y yo no iba ni duchado. Por eso pasé de largo, sabiendo que habías vuelto a la ciudad, después de cinco años sin verte y sin saber si volvería a hacerlo. Continué con la vaga ilusión de que conservaras mi teléfono o que, simplemente, te acordaras de mí.

Escrito por Zuri el 12 agosto, 2013 | 0


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