Programa de radio

Las Fiestas del Mañana 20/21×04

04 2021

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13 grupos no madrileños de La Movida.

Negacionistas y conspiranoicos se han puesto de acuerdo, como si se tratase de los que sostienen que la Tierra es plana, en que la Movida de los años ochenta no existió; que fue un mero invento de los políticos de la Transición, quienes ordenaron manejar, cual marionetas de la televisión estatal, a artistas de relieve en nuestra historia musical como Radio Futura, Alaska o Golpes Bajos. Han contribuido a semejante patochada periodistas en busca de atención mediática como Víctor Lenore (con el que personalmente comparto muchos postulados, pero no otros tantos ni, mucho menos, sus formas sentenciosas y la baja calidad de sus investigaciones) y estudiosos de dudoso prestigio como José Luis Moreno-Ruiz. Este escribió La movida modernosa (La Felguera) en 2016, cuya acertada crítica de Santi Carrillo en la extinta Rockdelux se enlaza. Por su parte, Lenore —ex-protagonista de la escena indie de los noventa de la que lleva ya un tiempo renegando— inició una cruzada similar contra la Movida mediante su libro Espectros de la Movida: por qué odiar los años 80 (Akal, 2018). Tampoco se queda atrás Ignacio Díaz Pérez, el autor de Historia del rock andaluz (Almuzara, 2018), que en una entrevista en la que presentaba su obra soltó un clarividente titular cargado de odio e ignorancia: «El rock andaluz surge de los artistas, mientras que la Movida madrileña fue un invento del poder político».

A todos estos desinformados de la Movida y poco empáticos con la cultura propia, les concederé al menos mi justificación de su odio: es cierto que la Movida se centralizó hasta tal punto de añadirle el adjetivo inseparable de “madrileña”. Y no es menos obvio que fue instrumentalizada por los poderes políticos del momento.

La nueva ola española —me uno a la postura que defiende el vocablo “Movida” para el movimiento cultural general (incluyendo moda, fotografía, pintura y cine) y “nueva ola” para lo estrictamente musical— nació en el cambio de década entre los 70 y los 80, cuando una nueva generación —la que estaba viviendo el cambio político en plena adolescencia— renovó la estética visual y sonora del rock español sustituyendo, por un lado, melenas y pantalones de campana por otros telares y, por otro, rock urbano de raíces cañís por una infinidad de nuevas referencias: desde el glam de David Bowie hasta el punk-rock de Los Ramones, desde el art punk de Devo hasta el synth-pop de Human League, desde la oscuridad de Joy Division y The Cure hasta el entusiasmo de Madness.

Televisión Española, ávida de promover una nueva España rebosante de modernidad, y el PSOE madrileño de Enrique Tierno Galván, con idénticas pretensiones renovadoras, se abrazaron a la nueva movida musical de la capital de España, promocionando y facilitando las carreras artísticas de aquellos grupos que, siendo o no madrileños, se encontraban paseando sus inquietudes sonoras por la gran ciudad: los mencionados Alaska, Radio Futura y Golpes Bajos, más el after punk de Parálisis Permanente, la synth-wave de Aviador Dro, el post-punk de Décima Víctima o el pop nuevaolero de Las Chinas. Mil y una razones para tener la Movida donde siempre se la ha colocado: en un pedestal.

Ahora bien: ¿fue la nueva ola exclusiva de Madrid? Rotundamente no. Madrid no solo tuvo el beneplácito de la televisión pública (además de un alcalde que les trajo a los Smiths con entrada libre). Madrid también tenía los estudios de grabación y la industria musical establecida. Para 1985, dicen que la Movida ya tocaba a su fin, pero nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que para mediados de década, el mainstream había comenzado a buscar nuevos ídolos en Málaga (Danza Invisible), Valencia (Seguridad Social), Barcelona (El Último de la Fila) y, sobre todo, Vigo (Aerolíneas Federales, Siniestro Total). Ciudades que no solo no iban a rebufo de Madrid, sino que eran tan pioneras como la capital de España, solo que no gozaban de los privilegios de esta y no les hicieron caso hasta que los artistas madrileños se emborracharon de éxito y dejaron de ofrecer música interesante.

En este programa de Las Fiestas del Mañana hacemos un breve repaso por varias escenas “periféricas” como las de algunas ciudades mencionadas: Málaga (lugar que importaba a los nuevos románticos directamente desde el Reino Unido por medio de los ingleses residentes en la Costa del Sol), Valencia (que creó una escena de discotecas que, antes de convertirse en los templos del bakalao, vivieron en primicia las primeras actuaciones en suelo español de grupos como Killing Joke o Soft Cell) o Zaragoza (cuyos ídolos Héroes del Silencio debutaron en 1985 con una estética cien por cien The Smiths), entre otras.

Esta fue nuestra nueva ola. Respetable como todas. Admirable como la que más.

Lista de canciones:

1. Danza Invisible “TU VOZ”
(Sueños -EP-, 1982)

2. Factoría Ribbentropp “NUEVOS ESQUEMAS, NUEVOS ENGRANAJES”
(Hombres públicos, 1984)

3. Dulce Venganza “QUIERO MATAR A UNA CHICA”
(Quiero matar a una chica -EP-, 1983)

4. T.N.T. “LA NOCHE DEL ÁNGEL SALVAJE”
(Manifiesto Guernika, 83)

5. Seguridad Social “FRIDA ES DEL KU KLUX KLAN”
(Konspiración, 1982)

6. Betty Troupe “BERLÍN”
(Nuevos héroes, 1984)

7. Vídeo “FRÍA Y AUTOMÁTICA”
(Videoterapia, 1983)

8. Glamour “DANZA DE MÁSCARAS”
(Imágenes, 1981)

9. Comité Cisne “DULCES HORAS”
(Dulces horas -single-, 1985)

10. Los Rápidos “SEPTIEMBRE”
(Rápidos, 1981)

11. Héroes del Silencio “EL MAR NO CESA”
(Héroes del Silencio -EP-, 1987)

12. Aerolíneas Federales “COMENZAR OTRA VEZ”
(Échame sifón, 1989)

13. Ilegales “TIEMPOS NUEVOS, TIEMPOS SALVAJES”
(Ilegales, 1982)

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