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Las Fiestas del Mañana 20/21×18

15 canciones de pop costumbrista

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15 canciones de pop costumbrista.

El concepto «pop» aplicado a la música tiene varios significados. Tantos como acepciones del adjetivo «popular» figuran en la RAE. Y ninguna coincide con el uso peyorativo que el mundillo musical alternativo suele darle. Las músicas pop (mejor en plural) son un conjunto de estilos armoniosos que emanan de los pueblos y de sus distintas culturas (acepción 1: ‘perteneciente o relativo al pueblo’). El pop incluye las músicas accesibles a todas las personas, sin exclusión; sin exigencias de años de solfeo, descendencia de músicos prestigiosos o desparpajo técnico al instrumento (acepción 5: ‘que está al alcance de la gente’). El pop es el concepto que engloba todas las músicas populares contemporáneas. Todas; ya sea rap, trap, rock, metal, rumba, bachata o reguetón. Excepto las músicas clásicas, todo es pop. Excepto el flamenco o el jazz (músicas originalmente populares, pero que acabaron academizándose y hermetizándose), todo es pop. Excepto las músicas folclóricas (que, básicamente, podríamos catalogar como «pop antiguo»), todo lo demás es pop.

La razón por la que el pop tiene mala prensa en el circuito alternativo se debe a dos razones. Por un lado, la progresión del rock de los 70. El rock&roll (que es un tipo de música pop: la más influyente del último medio siglo) alcanzó su plenitud en aquella década de pantalones acampanados, gigantescos cuellos de camisa y peinados voluminosos. De la psicodelia y el progresivo se desembocó en el rock sinfónico, un flamante género que se caracterizó por la extensión de sus piezas y el virtuosismo de sus intérpretes. El formato habitual de cuarteto se antojó corto y los pequeños garitos dejaron de ser su hábitat natural. El rock había mutado en una especie de nueva música clásica. No en vano, el adjetivo «sinfónico» no fue elegido al tuntún.

Al equipararse el rock con la música clásica, sus miembros ya no sintieron que formaran parte de las músicas populares, considerándolas de «baja cultura» y estableciendo esa línea separatoria entre el rock y el pop, que en cierto modo ha durado hasta nuestros días. Pese a que el garage, el punk y las nuevas olas neoyorquinas y londinenses vinieron a recuperar la música rock para el pueblo llano (en otras palabras, lucharon por un rock que volviera a ser parte del pop), hubo un segundo hecho, casi coetáneo, que apuntaló esa idea errónea del rock como antítesis del pop: el nacimiento del negocio musical.

Justamente con el devenir de las músicas populares de los 60 y 70, se desarrolló la industria discográfica, así como creció la difusión del cuarto arte por los medios de comunicación y los espectáculos en vivo. En las siguientes décadas se comenzó a abusar del término «pop» para referirse a artistas amables con el sistema y, en muchas ocasiones, prefabricados por las grandes compañías discográficas. Entre tanto «rey del pop», «reina del pop», «lo mejor del pop», «los grandes éxitos del pop», etc., un público joven, rebelde y outsider optó por el rock, el rap o la electrónica como válvulas de escape a la música pop comercial. Y así toda una generación creció convencida de que «pop» era la palabra que definía todo aquello que odiaban. Estaban equivocados.

El pop, insistimos, es toda la música que cualquier persona puede hacer. Las músicas pop son todas las canciones que cualquier individuo es capaz de entender. Por ello, la estructura de la canción pop se repite en todos los subgéneros populares: ritmo cuatro por cuatro, compases de 12 o de 16, estrofa-estribillo o estrofa-estrofa, piezas de no más de 3 ó 4 minutos, etc. No obstante, si existe una única música pop incapaz de definirse con otra palabra que no sea esa, esta es una canción de instrumentación rock (batería, bajo y guitarras eléctricas) abierta a la influencia multiestilística. Si Michael Jackson fue el rey, lo consiguió gracias a combinar elementos de soul, disco y rock. Si Madonna es la reina, ha mantenido el trono renovando sus canciones con el zeitgeist de cada momento, sea funk, sea electrónica. Si Rosalía o C. Tangana imperan en España, lo hacen por su soltura en equilibrar ritmos urbanos, melodías hispanas y dejes flamencos. Una mezcla de todo para estampar un único sello definitorio: música pop.

Llegados a este punto, conviene acotar la elección del tema de la semana: el pop costumbrista. Los quince artistas elegidos provienen de la escena independiente —el pueblo llano—, no se rodean de más gente que la que vemos —solista, duo y, en muy pocas ocasiones, banda numerosa— y llevan su música a la sencillez y la espontaneidad máximas. El pop costumbrista lo entendemos como una serie de canciones nada pretenciosas que versan sobre sentimientos universales e historias cotidianas, que se montan en estructuras libres de orquestación amable —a veces más acústica que eléctrica— y que casi siempre apuntan al acervo más local: el folclore autóctono (la tradición asturiana en Lorena Álvarez), la canción melódica española (la influencia setentera en Adiós Amores) o las músicas latinoamericanas (los aires de bolero en muchos temas de La Bien Querida). El pop costumbrista tampoco se libra de la irradiación anglosajona, pues fetiches indie como Belle & Sebastian, The Magnetic Fields o Camera Obscura han inspirado buena parte de los repertorios de Hazte Lapón, Neleonard o Doble Pletina.

En definitiva, quince canciones de pop alternativo. Sí: pop y alternativo. Porque aunque a los puristas de lo alternativo les chirríe, el pop tradicional también huye de las radios comerciales.

Lista de canciones:

1. Adiós Amores “DOCE NAVAJAS”
(Doce navajas -single-, 2021)

2. Espanto “FIESTA SORPRESA”
(Fiesta sorpresa -single-, 2021)

3. Lorena Álvarez “ENVIDIA”
(Colección de canciones sencillas, 2019)

4. Tronco “EL TIEMPO”
(Tralará, 2018)

5. Single “EL ROCE”
(Hola, 2020)

6. Pauline en la Playa “VERANO INMENSO”
(El salto, 2019)

7. Hazte Lapón “LAS MUJERES QUE NO AMABAN A LOS HOMBRES”
(Tú siempre ganas, 2018)

8. Doble Pletina “TERCO”
(De lo concreto a lo general, 2013)

9. El Palacio de Linares “CUESTIONES INCIERTAS”
(Largos agotadores, 2019)

10. Los Bonsáis “LA TRAVESÍA”
(Hinoki, 2019)

11. Neleonard “COGER FRÍO”
(Las causas perdidas, 2016)

12. Los Lagos de Hinault “LO PERTINENTE”
(Soledades, 2020)

13. Satélite Menor “CAYENDO LENTO”
(Sistemas inferenciales, 2020)

14. Sarasqueta “LA SUERTE”
(Otra vuelta en la montaña suiza, 2020)

15. La Bien Querida “SI ME QUIERES A MÍ”
(Fuego, 2017)

Fe de erratas:

Aunque no suena, en un momento del programa se menciona a Tulsa, diciéndose que proviene de Bilbao. En realidad Miren Iza es guipuzcoana, de Honrarroa. Por otro lado, el disco de Sarasqueta se presenta erróneamente como Otra vuelta en la montaña rusa. Su título real es Otra vuelta en la montaña suiza,

Videopodcast:

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