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Las Fiestas del Mañana 20/21×20

Historia del indie en España, indie, indie español

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Historia del indie en España. 2ª parte: 1999-2008.

Con este programa concluye la mini-serie sobre el movimiento indie en España que iniciamos con un primer capítulo en el que se abarcó la etapa 1989-1998. En esta ocasión resumimos en 13 canciones de 13 artistas los años del indie entre 1999 y 2008; en otras palabras, desde el cambio de milenio hasta la muerte de la escena independiente con la aparición de un nuevo mainstream alternativo.

Antes de explicar por qué se ha elegido 2008 como el año de la defunción del indie, hay que hablar de la línea separatoria entre las dos etapas: el año 1998. No ha sido un mero capricho aritmético para dividir en dos programas esta historia de la escena indie española. Los motivos de la elección de este año son tres. El primero, la irrupción de Los Fresones Rebeldes, que en 1996 editaron el single “Al amanecer” —adelanto de lo que sería Es que no hay manera (Subterfuge, 1997)—, consiguiendo un éxito brutal en los circuitos musicales establecidos. El segundo motivo para marcar en 1998 el cambio de etapa en la escena independiente lo protagonizó de nuevo Subterfuge Records. Una vez más consiguieron colar el estribillo de una de sus bandas en un anuncio de televisión (como ya habían hecho años atrás con Australian Blonde). En este caso, “Devil came to me” de Dover no fue un one hit wonder; tras el éxito, las hermanas Llanos abandonaron corriendo el circuito indie para abrazar el mainstream español y, pese a cantar en otro idioma y hacer rock ruidoso, se codearon en ventas con Alejandro Sanz, Manolo García o La Oreja de Van Gogh. Por último, en 1998 sobresalió Una semana en el motor de un autobús (RCA, 1998), la gran obra maestra de Los Planetas que, si bien no se acercó en ventas ni de lejos a Dover o Fresones Rebeldes, sí que convenció a la vieja guardia del rock nacional. Con la madurez sonora y compositiva de Los Planetas se atisbaba el crecimiento de todo el pelotón indie de los 90.

Así las cosas, se cruzó la barrera de los 2000 viviéndose una ramificación de nuevos caminos en la música independiente. Por un lado, cantar en inglés ya no era prioritario. Con Dover (y los tristes remedos que le siguieron: Undrop, Deviot o los primeros Sidonie) se manifestó que la pose guiri no servía para acreditar más “alternatividad”. Por ello Fran Fernández probó en su lengua madre con Australian Blonde antes de encontrar a un mejor aliado en Zaragoza: Sergio Algora (El Niño Gusano), con quien formó los deslumbrantes La Costa Brava. Por su parte, Julio de la Rosa y Nacho Vegas dejaron sus respectivas bandas. El primero cambió Strange Fruit por El Hombre Burbuja para pulir su afectación de rockero canalla estatal, mientras que Nacho Vegas abandonaba Manta Ray con el objetivo puesto en nuevos horizontes poéticos y marcando a su vez un hecho insólito: introducir la música de autor en el sector indie.

Si los grupos de melodías y estribillos en inglés se habían convertido en una corriente aborrecible, en el final del milenio surgiría otra miniescena mil veces criticada: el piruleta pop. Los Fresones Rebeldes —que fueron tan influyentes que al estilo se le denominó también «pop fresón»— no hacían más que recuperar el punk pop nuevaolero de bandas como Undertones que, en la España de la movida, ya habían imitado Aerolíneas Federales o grupos de perfil mod como Los Flechazos. Elefant Records (que siempre apostó por el pop sensible y dulcificado) tuvo mucha influencia en aquel novedoso piruleta pop y se encargó de impulsar en 2000 la carrera de Guille Milkyway: el hombre que vive en La Casa Azul. En un país reaccionario como el nuestro, la facción conservadora de la música alternativa no tardó en rebuznar, y acuñó el concepto «tontipop» para toda esta estética musical, metiendo en el mismo saco a compositoras talentosas como Undershakers (de donde germinaron Pauline en la Playa), sus paisanas Nosoträsh (que firmaron el colosal Popemas en 2002) o las canciones irónicas de Astrud, pese a estar cargadas de referencias ilustradas de primer nivel (no en vano, la mitad del duo, Manolo Martínez, se alejó de la música para centrarse en la filosofía).

En la Cataluña de los noventa se había gestado una escena hardcore bastante seductora. Unos pocos locos montaron en el pueblo de Sant Feliu de Guixols una sala por la que pasó lo más granado del hardcore europeo y norteamericano, contagiando a las bandas de la zona y despertando el interés por la edición discográfica. El sello BCore estampó su logotipo en los primeros discos de Aina, Madee, No More Lies o Standstill, formaciones que cumplieron con el guion escrito de la escena indie del momento: cantar en inglés al principio, cambiar al castellano después y abrirse finalmente a otras influencias melódicas más autóctonas. Más o menos así fue como Artur Estrada emprendió Nueva Vulcano en los últimos estertores de Aina o Enric Montefusco comenzó a rociar su inspirada lírica en las aguas cada vez más calmadas de Standstill.

Por falta de tiempo no suenan The New Raemon, el proyecto del ex-Madee Ramón Rodríguez, que arrancó en 2008 para encontrarse, sin que él ni nadie lo esperara, con un nuevo público pos Operación Triunfo que se había beneficiado la democracia de internet para encontrar nuevos sonidos en el mundo independiente. Las reglas de la industria musical estaban cambiando. Ya no se compraban discos, por lo que la rentabilidad había que buscarla en la música en directo, terreno en el que los actores del indie eran unos expertos (los gigantes FIB y Primavera Sound habían nacido al calor de esta escena independiente). Por ello, en pleno boom de eventos al aire libre en España, bandas como los autoeditados Vetusta Morla se adueñaron pronto de la letra grande de todos los carteles. A este indie tardío también pertenecen los barceloneses Love of Lesbian y los granadinos Lori Meyers, que ficharon por sendas compañías multinacionales para proyectar su música hasta lo más alto. Con el éxito de estos grupos (y la eterna sospecha de intrusismo) el indie tal y como lo conocíamos se esfumó para siempre.

Pero, ¿qué trajo de bueno el ascenso a los cielos mainstream de unos pocos grupos independientes? A algunos como Niños Mutantes o La Habitación Roja les permitió ampliar su círculo de fans para consolidarse durante los dos mil diez a unos niveles que probablemente ni imaginaban en los últimos noventa. Para artistas que llevaban desde finales de los ochenta picando piedra en el rock underground como Fernando Alfaro (Chucho), todo este neoindie probablemente le traiga sin cuidado, pues ningún fan de Izal o Miss Cafeína vendrá a sus conciertos. Lo mismo para Abel Hernández, que justo cuando le decían aquello de que «el indie es el nuevo mainstream», finiquitó uno de los grupos con más proyección de la escena independiente española de los noventa y los dos mil: Migala.

Por ello, el indie murió en 2008, por mucho que buena parte de sus protagonistas (artistas y casas discográficas) continúen en activo. Y por mucho que tantísima gente utilice, más que nunca, la palabrita de marras mientras señalan a artistas promovidos por la triada mainstream mundial (Warner, Sony, Universal). Nuevos indies que suenan sospechosamente iguales al pop español superventas de las tres décadas anteriores. Insistamos: el indie ha muerto y, si no, hay que matarlo. ¡Viva el indie!

Lista de canciones:

1. Nosoträsh “GLORIA”
(Popemas, 2002)

2. Pauline en la Playa “LA MERIENDA”
(Nada como el hogar -EP-, 1999)

3. Los Fresones Rebeldes “MEDIO DROGADOS”
(Éxitos 99, 1999)

4. La Casa Azul “CHICLE COSMOS”
(El sonido efervescente de La Casa Azul, 2000)

5. Astrud “TODO NOS PARECE UNA MIERDA”
(Performance, 2004)

6. La Costa Brava “OLÍMPICOS”
(Velocidad de crucero, 2007)

7. El Hombre Burbuja “MI RULOT AND I”
(Nadando a crol, 2000)

8. Migala “INSTRUCCIONES PARA DAR CUERDA A UN RELOJ”
(Restos de un incendio, 2002)

9. Nacho Vegas “EN EL JARDÍN DE LA DUERMEVELA”
(Cajas de música difíciles de parar, 2003)

10. Chucho “EL SECRETO DE LA CIENCIA”
(Los diarios de petróleo, 2002)

11. Nueva Vulcano “EL DÍA DE MAÑANA”
(Juego entrópico, 2005)

12. Standstill “1,2,3 SOL”
(Vivalaguerra, 2006)

13. La Habitación Roja “CANCIÓN DE AMOR DEFINITIVA”
(Radio, 2001)

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